La autonomía en el trabajo: suena bien, ¿verdad? Pero la autonomía también es una habilidad que se puede aprender y, una vez que la domines, te cambiará la vida.
Cuando se aplica la autonomía en el trabajo, todos salen ganando: tú sales ganando porque haces lo que te gusta y obtienes un valor real de tus esfuerzos; la empresa sale ganando porque cuenta con un miembro del equipo más productivo y apasionado por su trabajo, y los clientes salen ganando porque pueden adquirir productos o servicios creativos de empleados motivados.
En este artículo, veremos juntos cómo remote pueden convertirse en personas autogestionadas —profesionales autónomos— para trabajar mejor por su propio bien, por el de sus empresas y por el de la sociedad. Todo empieza con un compromiso muy sencillo: trátate a ti mismo como un empleado, no como un jefe. Puede que esto te parezca contradictorio, así que déjame explicártelo…
Índice de contenidos
Significado de la autonomía en el trabajo
Veamos qué significa y cómo se define la autonomía en el trabajo. La autonomía en el trabajo significa ser autónomo, tomar las riendas de tu propia vida y de tus decisiones.
Nuestras vidas pueden ser complicadas, así que la autonomía en el trabajo es solo una pieza del rompecabezas. Para tener autonomía, necesitas conciencia de ti mismo, aceptarte tal y como eres y tener una autoestima sana. También necesitas conciencia social para entender cómo encajas en la sociedad —por ejemplo, qué significa para ti tu papel como ciudadano— y, por último, necesitas entender cómo piensan los demás, es decir, empatía.
Significado de la autogestión en el trabajo
Al igual que el concepto de autonomía en el trabajo, la autogestión consiste en el arte de equilibrar estas cuatro necesidades psicológicas (yo, los demás, la sociedad) para alcanzar la autonomía en el trabajo.
La autogestión y la autonomía en el trabajo van de la mano: la autonomía funciona si gestionas tu yo interior (lo psicológico) y gestionas el contexto en el que vives (lo externo).
El significado del autoliderazgo
Una vez más, al igual que los conceptos de autonomía en el trabajo y autogestión, el autoliderazgo significa tomar las riendas de tu vida.
El autoliderazgo tiene que ver con uno mismo; la autonomía en el trabajo es autonomía combinada con autogestión, y la autogestión equivale a autonomía combinada con autoliderazgo. En realidad, no hay ninguna diferencia entre estos tres términos.
¿Qué NO es la autonomía en el trabajo?
La autonomía en el trabajo puede significar muchas cosas. También vamos a desmontar algunos mitos y conceptos erróneos. ¡La autonomía no consiste en convertirse en un lobo solitario egoísta que actúa sin ningún tipo de control! La autonomía en el trabajo no significa creerse con derecho a todo, estar centrado en uno mismo o ser egoísta.
La autonomía en el trabajo también es algo distinto a esos jefes controladores que siempre están intentando pasarle la responsabilidad a los miembros del equipo. La autonomía surge de uno mismo: es la fuerza que nos impulsa a seguir adelante en momentos de desafío y dificultad. No puedes crear autonomía mediante una microgestión en la que estés constantemente controlando a tus compañeros, pero la autonomía crecerá dentro de ti si te respetas lo suficiente como para hacerte cargo de tu propia vida.
La autonomía está relacionada con la autogestión, así que, cuando se usa bien, la autonomía se convierte en una ventaja desleal, sobre todo si se combina con buenas técnicas de gestión del tiempo, entre otras cosas. Esto nos lleva al siguiente tema…
El mito del genio solitario
Un error muy común que comete mucha gente es pensar que la autonomía significa ser un genio solitario capaz de hacerlo todo por su cuenta, ¡llegar a ser totalmente independiente! Pero eso no es autonomía en el trabajo… No te lleva a nada bueno, porque tarde o temprano te pedirán que colabores en algo o que te reúnas con alguien, así que necesitas la confianza y el respeto de los demás para conseguir autonomía en el trabajo. ¡Tienen que saber que no eres egoísta ni te crees con derecho a todo!
Así que la autonomía siempre debe ir acompañada de buenas habilidades de comunicación para ganarse la confianza de los demás, lo que nos lleva directamente al siguiente punto…
La autonomía no es algo que se pueda elegir
Mucha gente cree que la autonomía es algo que o bien se tiene o bien no se tiene: a algunos les sale de forma natural, mientras que a otros no. Pero la autonomía en el trabajo la crean tanto los trabajadores autónomos como los que no lo son. Hay estrategias que sirven para todo el mundo, independientemente de su sentido innato de la autonomía.
El problema es que mucha gente no se da cuenta de que la autonomía no es una elección libre: la autonomía y la autogestión van de la mano, y no puedes elegir una (la autonomía) sin la otra (la autogestión). Las prácticas de autogestión no tendrán cabida en tu vida si no quieres tener autonomía en el trabajo. Necesitas tanto la autonomía como la autogestión para conseguirlo.
Así que la autonomía en el trabajo se reduce al sentido común, a los buenos hábitos y a los buenos comportamientos: ¡es un arte que cualquiera puede aprender utilizando las técnicas probadas y contrastadas que se describen aquí, en SelfLeadershipBootcamp.com!
Por ejemplo, la autonomía empieza por conocerte a ti mismo: descubrir qué tipo de persona eres: ¿introvertido o extrovertido? ¿Racional o emocional?
Bueno, ahora que ya sabemos qué significa la autonomía en el trabajo, ¿cómo la ponemos en práctica?
Repasemos las mejores cosas que puedes hacer para fomentar la autonomía en el trabajo, ya sea como empleado o como líder.
1. La mentalidad de autonomía (psicológica)
Hay una forma de empezar a pensar que hará que la autonomía en el trabajo resulte mucho más fácil; de hecho, la autonomía en el trabajo se vuelve sorprendentemente sencilla cuando la abordas con la actitud adecuada. Esto es lo que nos ha convertido en exitosos coaches de autonomía durante muchos años.
Una cosa que sabemos sobre la autonomía (tanto la autogestión como el autoliderazgo) es que funciona si gestionas tu yo interior (lo psicológico) y gestionas el contexto en el que vives (lo externo). ¡La autonomía no se consigue intentando escapar del mundo, sino dominándolo!
2. Respétate lo suficiente como para ser autónomo y controlar tu comportamiento
La autonomía personal empieza por entender cómo los comportamientos autónomos están relacionados con los estados psicológicos. Estos estados psicológicos dependen de cómo piensas y te comportas.
En un contexto de autogestión, el comportamiento autónomo se reduce a dos cosas: la mentalidad y el proceso. El objetivo aquí es la autonomía en el trabajo, así que debes estar al mando tanto de tu mente como de tus acciones.
Para conseguir autonomía en el trabajo, el primer paso es tener un alto grado de autoestima: ¡eligiendo comportamientos autónomos que te respeten lo suficiente como para crear autonomía para los demás, autonomía para los miembros del equipo y autonomía en el trabajo!
3. Aborda todo con curiosidad en lugar de con miedo
El miedo no lleva a nada bueno, porque cuando tenemos miedo no aprendemos nada nuevo ni interesante sobre nosotros mismos ni sobre el mundo que nos rodea. Las personas que tienen miedo nunca llegarán a ser empleados autónomos, porque siempre responderán a las situaciones con miedo (adoptando comportamientos como aceptar lo que les dan los demás o no confiar en sus propias intuiciones e ideas).
¡Las personas autónomas son curiosas! Les entusiasma la vida porque la autonomía en el trabajo significa explorar lo que eres capaz de hacer. Si la autonomía se ve obstaculizada, los empleados tienen que encontrar formas de sortear esos obstáculos: ¡necesitan trucos para la autonomía! La autonomía en el trabajo no consiste solo en completar una tarea, sino en explorar posibilidades. Cuando te quedas atascado siguiendo las reglas o herramientas de otros, los trucos para la autonomía resultan muy útiles. La curiosidad ayuda a superar los obstáculos porque la autonomía requiere exploración, ¡así que debe haber un espíritu de aventura cuando se trabaja para conseguir autonomía en el trabajo!
4. Entiende el contexto en el que vives… ¡y domínalo!
Nunca podrás escapar del mundo; la autonomía en el trabajo consiste en dominarlo.
La autonomía empieza por entender el contexto de tu entorno (y cómo se relaciona con la autogestión). Si la autonomía en el trabajo se ve obstaculizada, los «hackers de la autonomía» sortearán ese obstáculo explorando posibilidades, centrándose en el proceso en lugar de en los resultados y dejando que les guíe su propia curiosidad.
Entender la autonomía en sí misma significa comprender los diferentes tipos de autonomía, como el autoliderazgo, la autogestión y la autosuficiencia. Una vez que domines estos tres tipos de autonomía, la autonomía en el trabajo se vuelve más fácil, ¡porque hay formas específicas de poner en práctica cada tipo de autonomía para los empleados! Al dominar estos contextos, tipos de autonomía y prácticas de autogestión, puedes empezar a fomentar una autonomía real en el trabajo.
5. Ten siempre claro qué es lo más importante en tu misión de autonomía
Si lo que más importa es la autonomía, entonces la autonomía en el trabajo consiste precisamente en poner en práctica este principio fundamental. ¡Todo lo demás se puede arreglar después!
Por ejemplo, la autonomía se suele definir como la capacidad de trabajar en lo que tú consideras importante, en lugar de que otros controlen cuándo y cómo haces tu trabajo. La autonomía en el trabajo significa elegir cuándo empezar y terminar de trabajar: ¡depende de cada empleado encontrar su propio ritmo en lo que respecta a la autonomía! A algunas personas les gusta tanto la autonomía que piensan en ella las 24 horas del día… pero para la mayoría, la autonomía significa ser libre dentro de unos límites. Si no estás seguro de dónde están esos límites, utiliza prácticas de autogestión que te ayuden a generar confianza en ti mismo o en los demás (fomentando la autonomía en el trabajo) o trucos de autonomía para conseguirla cuando se vea bloqueada.
6. Recuerda que la autonomía no significa hacerlo todo tú solo
La autonomía en el trabajo tiene que ver con la autogestión, ¡pero eso no significa que se pueda ejercer de forma aislada! La autonomía requiere trabajo en equipo y colaboración, porque la propia autonomía surge de la empatía hacia las personas o las ideas que la impulsan en primer lugar.
Por ejemplo, si la autonomía significa elegir tus propias prioridades, eso implica que también debes saber en qué están trabajando los demás, para asegurarte de que nada se quede en el tintero. Si la autonomía significa que solo respondes ante ti mismo a la hora de decidir cuándo y cómo hacer tu trabajo, entonces necesitas contar con el apoyo de tus compañeros de equipo (para poder ser más autónomo). Entender estos límites de la autonomía es clave para comprender lo que se necesita para que los empleados
Reflexiones finales sobre la autonomía en el trabajo
La autonomía en el trabajo es un concepto interesante. Cuando se trata de la autonomía en el trabajo, necesitas autonomía para poder desarrollarla, pero hay que encontrar un equilibrio. La autonomía no es fácil, pero cuantos más trucos descubran los «hackers de la autonomía», ¡más autonomía conseguirán!
Esperamos que te haya gustado este artículo sobre la autonomía en el trabajo y cómo estos 6 consejos pueden ayudar a tus remote a ser autosuficientes, independientes y líderes de sí mismos. ¿Qué te parece? ¡Nos encantaría conocer tu opinión en los comentarios! 🙂
Definición de autonomía en el trabajo
Por si te lo habías perdido antes, la definición de autonomía en el trabajo significa que asumimos toda la responsabilidad de nuestras decisiones; las tomamos para alcanzar nuestros objetivos, no los de otra persona. Reconocemos que cada decisión tiene una consecuencia —o varias—, así que pensamos con antelación, planificamos a fondo y nos evaluamos a lo largo del proceso según criterios predeterminados.



